Por qué una web sin mantenimiento deja de traer clientes
Muchos negocios pagan una web una vez y no vuelven a tocarla. Al año siguiente reciben menos contactos y no saben por qué.
El contenido caduca. Horarios, precios, servicios o fotos que ya no corresponden generan desconfianza y llamadas para corregir información.
La tecnología envejece. Las actualizaciones de seguridad, los certificados y los cambios de los navegadores no esperan; una web desatendida acaba dando avisos o errores.
Google premia lo vivo. Las webs que se actualizan, publican y corrigen errores mantienen mejores posiciones que las que llevan dos años congeladas.
El mantenimiento es también mejora continua: cambiar un titular, añadir reseñas nuevas o ajustar un botón puede subir los contactos sin rehacer nada.
Por eso nuestras webs incluyen mantenimiento mensual: actualizaciones, copias de seguridad, cambios de contenido y mejoras continuas.